Cimarrón, Nuevo México, un pueblecito entre montañas que me acogió por todo un verano, donde entre las pocas cosas que habían se encontraba una antigua tienda de libros usados disponibles para ser revendidos, desde revistas de los años 50 hasta LP, casettes y postales incompletas. Un rincón de cosas olvidadas, dejadas, leídas, usadas que por razones ajenas a mi conocimiento y prestas a mi imaginación fueron a parar ahí.
Curiosidad, un principio de la profesión que ejerzo una palabra que muchas veces me define, un motor que en ese momento me impulsó a entrar por la puerta de madera que alguna vez estuvo pintada de blanco pero que los vientos arenosos de la zona habían hecho de las suyas. Entré y camine entre el polvo que cubría todo, el señor mayor del otro lado del mostrador me iba siguiendo con la mirada, hasta que después de unos minutos volvió a los comics que lo habían entretenido a lo largo de un día que me atrevo a decir fue de pocas ventas, entre semana, sin muchos turistas, era de esperar. Asumo que mi aspecto viajero le llamó la atención, de latina que con el pelo negro alborotado, jeans y botas de cuero quiere parecer de la zona, pero dónde todos se conocen el que viene de fuera no puede esconderse.
Entre dientes me preguntó que si buscaba algo en específico, yo le sonreía y con la cabeza le deje entender que solo “miraba”. Anduve por un rato hasta que en una de las rumbas del fondo, la caratula azul celeste llamó mi atención “Secrets of Serenity”, se leía en un grabado mas oscuro que descansaba en el lomo del libro, lo halé con cuidado y aunque el desastre de libros al suelo fue lo que siguió tan grandiosa hazaña traté de no darle mucha importancia, lo abrí y mientras leía las palabras escritas a mano fueron a parar en la página uno, fui sintiendo una conexión de esas inusuales que aceleran tu corazón, dilatan tus pupilas y te disparan con un millón de preguntas.
“Laura, I saw this book and thought about our discussion the other day. It seems to speak to a lot of what we spoke about and some portions may have even further meaning to you. I hope you will find its contents helpful and inspiring in what you seeks, Arthur”
¿Quién es ese tal Arturo? Cuantas ganas de decirle que me ha inspirado a mi con sus palabras, que sin conocerlo siento que compartimos un vínculo especial, que estos “secretos de la serenidad” se han convertido en mi dosis diaria de sabiduría. Creo que las historias son lo que le dan sentido a la existencia, las historias mueven al mundo y desde el instante en que me encontré con esta, ya sea por periodista, aventurera o curiosa siento la necesidad de conocer lo que hay detrás de esas letras escritas en tinta azul. ¿Encontró realmente Laura inspiración en estas páginas?, ¿porque no se quedó con el libro?, ¿se le habrá perdido, o simplemente es parte de un pasado que quiso dejar atrás?.
Lo cerré, como quién no quieren que descubran un tesoro que se acaba de develar, fui al mostrador y pagué los 50 centavos que pedían por el. El verano pasó, los años pasaron y poco sospechan Laura y Arthur que este libro que alguna vez les perteneció está de paso por una isla del Caribe, esperando que las fichas del destino vuelvan a jugar, y que de alguna forma los personajes de esta historia a medias puedan reencontrase, y yo pueda entonces tener respuestas a las preguntas que surgen mientras leo y releo aquella dedicatoria, de Arthur para Laura.
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